Regreso a Boedo

Manuel Rojas regresa a los bancos de su colegio
Escuela Martina Silva de Gurruchaga, barrio Boedo, Buenos Aires – Argentina, 16 de octubre de 2009

De la mano de un acto recordatorio, Manuel Rojas regresó a la Argentina de su infancia y a los bancos del colegio dónde estudió entre los años 1905 y 1906. El acto tuvo lugar el año 2009 en la Escuela Martina Silva de Gurruchaga del barrio Boedo, en Buenos Aires – Argentina. A la inauguración de la placa recordatoria asistieron, entre otros, la directora de la Escuela y la comunidad escolar, la Junta de Estudios Históricos del Barrio Boedo, el embajador de Chile en Argentina y personalidades del mundo literario y cultural de ambos países. Durante el acto se recordó la vida de Manuel Rojas, especialmente durante sus años de infancia y adolescencia en Argentina.

Infancia y adolescencia

La Infancia y parte de la juventud del escritor Manuel Rojas, estuvieron marcadas por una existencia nómade y vagabunda. Durante los 16 años iniciales de su vida, cuatro ciudades y numerosas casas fueron los escenarios de su aprendizaje infantil y adolescente, fundamental para su obra literaria posterior. Con una formación escasamente académica su vida se nutrió de acontecimientos y personajes de la calle. Su infancia acontece primero en Buenos Aires, su ciudad natal, luego en Santiago de Chile, para volver nuevamente a la capital argentina, trasladándose más tarde a Rosario y Mendoza. Ya adolescente, a los 16 años vuelve a cruzar la Cordillera rumbo a Chile. Pero es en Argentina donde sus recuerdos de infancia son más intensos. Rememorando esa época, Manuel Rojas señala en Imágenes de Infancia y Adolescencia:

“Durante esa infancia… aprendí muchas cosas: supe, por ejemplo, qué era el hambre, no una cualquiera sino una que puede hacer llorar a un niño. No porque lo hayan castigado a no comer un almuerzo o una comida, sino porque no había que comer. Aprendí también a distinguir, valiéndome de mínimos antecedentes, la voz, la mirada, la calidad humana del que tenía enfrente, del que pasaba o estaba sentado en alguna parte… Convengo que esa sabiduría no es exclusiva, pues alguna gente sabe distinguir, por esto o por lo otro, de qué ser se trata ahora o después y aquí o allá, pero creo también que mientras más experiencia tiene uno, mientras más haya vivido, mayor será la capacidad de conocer a las personas sin tener de ellas sino aquellos antecedentes.”

En Buenos Aires, Manuel Rojas vive en los barrios de Boedo, Caballito, Flores e incluso pasa una corta temporada en el barrio de Las Ranas, considerado como el primer asentamiento marginal de la ciudad. Refiriéndose al barrio Boedo y a la casa de calle Colombres 767, donde vivió, el escritor confiesa que fue en ese lugar donde “pasé mi verdadera infancia, en sus calzadas, en sus aceras, en las dos esquinas de esa calle con la de Independencia, que llegué a conocer tanto como a mi madre y que guardo en mi cerebro como una fotografía que nunca se desvanecerá.”

En 1908, Manuel Rojas deja Boedo rumbo a la ciudad de Rosario. Posteriormente vuelve a Argentina en 1921 y se radica en Buenos Aires hasta 1924. A partir de ese año su trayectoria literaria se desarrolla fundamentalmente en Chile. Por eso, a pesar de interactuar con los integrantes del llamado Grupo de Boedo y obtener durante su residencia trasandina dos premios literarios, la historia argentina no lo inscribe en el Grupo de Boedo integrado, entre otros, por Elías Castelnuovo, Alvaro Yunke y Roberto Arlt.

La escuela del barrio Boedo

En la errabunda existencia de Manuel Rojas, es difícil fijar un lugar que lo represente y recuerde. Sin embargo por la importancia que él mismo le asigna a ese periodo de su vida, los lugares de su infancia parecen ser los más apropiados. Por eso cuando se buscaron las lejanas huellas del escritor en los barrios de Buenos Aires, fue en el barrio Boedo que se encontró el único vestigio o testimonio material en pie de aquellos años, su antigua Escuela. Su casa natal, de la calle Combate de Los Pozos 1678, en el actual barrio Parque Patricios, y la del barrio Boedo en calle Colombres 767, fueron demolidas. Sobre el resto de las casas que habitó no existen datos precisos.

Boedo, barrio popular al sur poniente de Buenos Aires, ha mantenido hasta nuestros días sus características esenciales. Si bien el adoquín ha sido reemplazado por el asfalto y la calle ya no es territorio de juegos infantiles, aún es posible reconocer ciertos vestigios de fines del siglo XIX. Particularmente sobresale la Escuela Martina Silva de Gurruchaga, fundada en 1898. A esta más que centenaria institución, querida y recordada por todos los habitantes del barrio, asiste Manuel Rojas durante los años 1905 y 1906, cuando era conocida como Escuela Campero, recogiendo el nombre de su primer director Andrés Carlos Campero.

Inauguración de la placa

A principios del año 2009, los miembros de la Fundación Manuel Rojas tomaron contacto con Boedo a través de la Junta de Estudios Históricos del barrio y la comunidad escolar del colegio Martina Silva de Gurruchaga. Luego de confirmar en la planilla de promoción del año 1906 que Manuel Rojas estudió en sus aulas, la directora de la escuela, Matilde Del Valle y toda la comunidad del barrio, acogieron con los brazos abierto la iniciativa de dejar un testimonio del paso del escritor por ese lugar.

El 16 de octubre de 2009, se realizó la ceremonia en que se instaló la placa en honor de Manuel Rojas, que dice: En recuerdo del escritor chileno Manuel Rojas Sepúlveda (1896 – 1973), Premio Nacional de Literatura de Chile, 1957, quién nació en Buenos Aires y estudió en esta Escuela – Bicentenario de Chile 1810 – 2010.


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